Cambian la medicación a 8.000 pacientes que tomaban fármacos incompatibles

18150.JPG
Miércoles, 7 de diciembre de 2016

DIARIO INFORMACIÓN

El programa de revisión de la conselleria de Sanidad permite eliminar los problemas de salud generados a enfermos crónicos por una mala medicación.

Estaban tomando medicamentos que no eran apropiados a su problema de salud, que interaccionaban con otros fármacos e incluso que estaban repetidos provocándoles problemas de salud. La Conselleria de Sanidad ha revisado y cambiado la medicación a más de 8.000 pacientes de la provincia, la mayoría de ellos crónicos, en el último año. De los 8.000 pacientes a los que se ha cambiado la medicación, según explican desde Sanidad, más de 1.600 estaban tomando fármacos no adecuados para la dolencia que sufrían, según se ha constado en el programa de revisión que ha llevado a cabo la Conselleria de Sanidad.

Las situaciones dentro de este grupo son de lo más variado, como comprueban a diario los médicos de familia. «A lo mejor hay enfermos que llevan años tomando un fármaco contra la diabetes y con la edad desarrollan una insuficiencia renal. La combinación de ambas medicaciones generan en el paciente muchos efectos secundarios, por lo que es preciso dar una medicación que no sea incompatible con ambos problemas», señala Aurelio Duque, presidente de la Sociedad Valenciana de Medicina Familiar y Comunitaria. Estas incompatibilidades entre medicamentos también se repiten, por ejemplo, con el anticoagulante Sintrom y los antiinflamatorios.

Los efectos de un medicamento también cambian a partir de una edad, llegándose a convertir en contraproducentes en una determinada etapa de la vida. «Hay un fármaco que se receta mucho para regular la tensión. El problema es que baja mucho la frecuencia cardiaca y en personas mayores de 75 años les provoca mareos y desmayos», explica Duque. También medicamentos a priori tan inocentes como el ibuprofeno, en gente mayor pueden convertirse en bombas de relojería. «Provoca retención de líquidos, que deriva en una descompensación en aquellos pacientes con insuficiencia cardiaca». Algo semejante ocurre con el protector gástrico omeprazol. «Hay gente que se lo toma casi a diario y aunque evita la acidez, también impide la absorción de calcio y fósforo, por lo que puede generar osteoporosis» a partir de determinada edad.

También es habitual encontrar en las historias clínicas de los enfermos duplicidades de medicamentos. «Una persona mayor polimedicada suele acudir a distintos especialistas y a lo mejor le mandan el mismo medicamento, aunque con distinto nombre», explica Duque.

La revisión de los historiales que ha realizado Sanidad y que han revelado 8.000 pacientes con medicación incorrecta corre a cargo de los servicios de farmacia de Atención Primaria. En la Comunidad Valenciana se han revisado unos 200.000 historiales de pacientes mayores de 65 años y que toman más de siete medicamentos.

Según señalan desde la Conselleria de Sanidad, con la aplicación de este programa se han reducido casi en un 27% los problemas relacionados con la medicación. También el número de enfermos polimedicados ha caído en un 10% en la Comunidad.

Las inspecciones también van dirigidas a descubrir pacientes que toman medicamentos que no están ajustados a la patología que padecen. «Es muy habitual encontrar enfermos a los que el especialista receta parches de lidocaina para el dolor, cuando el prospecto de este fármaco dice que sólo está indicado específicamente para el dolor del herpes zóster», señala Aurelio Duque. También se ha revisado la medicación a enfermos con demencias o pérdida de memoria que estaban siendo tratados con un fármaco, la citicolina, indicado para trastornos neurológicos o cognitivos asociados a traumatismos craneoencefálicos o accidentes cerebrovasculares.

El responsable de la Sociedad Valenciana de Medicina Familiar y Comunitaria aplaude este programa. «Es una buena herramienta porque permite administrar a los pacientes lo que realmente necesitan. Los medicamentos no son caramelos y hay que personalizar los tratamientos», señala Aurelio Duque.