El copago redujo en un 7% la adherencia de los pensionistas con síndrome coronario agudo

portada agosto 06.jpg
Viernes, 10 de marzo de 2017

ACTA SANITARIA

Un estudio sobre el copago, liderado por científicos del Área de Investigación en Servicios de Salud de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana (FISABIO), ha concluido que la adherencia al tratamiento en pacientes pensionistas con síndrome coronario agudo se redujo, para dos medicamentos concretos, en un 7 por ciento.

El estudio se centró en el efecto del cambio del sistema de copago sobre los medicamentos implantado en julio de 2012 respecto al cumplimiento del tratamiento farmacológico estos pacientes.

Los resultados, publicados en la revista científica ‘Heart’, muestran que “en pacientes de alto riesgo y para medicación esencial, se debería valorar la retirada del copago, ya que supone una barrera a la adherencia, pudiendo incrementar el riesgo de los pacientes de sufrir eventos graves y costosos para el sistema sanitario”, según resalta el jefe del Área de Investigación en Servicios de Salud de Fisabio-Salud Pública, Gabriel Sanfélix-Gimeno.

El cambio de copago de 2012 supuso que los pensionistas, anteriormente exentos, pasaran a soportar un 10 por ciento del coste de la medicación (con distintos topes mensuales según renta), y que los activos con rentas superiores a 18.000 euros pasasen de soportar un 40 por ciento del coste a un 50 o 60 por ciento en función de su renta. Los activos con rentas inferiores a 18.000 euros no cambiaron su aportación (40 por ciento antes y después del cambio de copago).

Tomando como grupo control el único que no sufrió cambios (activos de menos de 18.000 euros), los investigadores de Fisabio-Salud Pública analizaron el impacto del cambio del copago en la adherencia a los medicamentos en los otros dos grupos.

Un efecto negativo e inmediato

Tal y como detalla la Generalitat Valenciana, los resultados indican que el cambio de copago tuvo un efecto “negativo inmediato” sobre la adherencia de los pensionistas en dos de los cuatros grupos de medicamentos, los de mayor coste (estatinas e IECA/ARAII). Comparados con el grupo de control, la adherencia a estos medicamentos disminuyó un 6,8 por ciento y un 8,3 por ciento por ciento, respectivamente.

La adherencia a estatinas también empeoró en el grupo de activos de renta de más de 18.000 euros, al reducirse un 7,8 por ciento respecto al grupo control. El cambio de copago no tuvo efectos significativos sobre la adherencia a medicamentos de menor precio y nivel de copago, como los antiagregantes y betabloqueantes.

Relación entre coste y adherencia

“Existe un gradiente coste/renta en la no adherencia: peor adherencia en medicamentos de mayor coste y en pacientes de menor renta. Cuando lo que interesa a todos es que el paciente se tome la medicación es razonable que no exista copago, ya que es un obstáculo”, añade el investigador de Fisabio-Salud Pública, Aníbal García-Sempere.

“En pacientes de alto riesgo y para medicamentos efectivos y seguros es razonable tratar de maximizar la adherencia a los tratamientos, para prevenir eventos y evitar costes. Los sistemas de copago deberían considerar el riesgo de los pacientes y la efectividad de las terapias, además de la renta”, destaca Aníbal García-Sempere.